Docta. Manifiesto de la revista

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Docta
Ochenta y cinco años atrás, desde este mediterráneo rincón del sur del planeta, un grupo de universitarios lanzaba su proclama reformista, aseverando entonces: “Córdoba se redime. Desde hoy contamos para el país con una vergüenza menos y una libertad más.”

En esta primavera del año dos mil tres, en este rincón del planeta cada vez más alejado del mar y cada vez más cercano al sur, queremos recuperar los estandartes de aquel pensamiento libre y crítico, queremos también rebelarnos contra los vestigios “monárquicos y monásticos” que, como en aquel entonces en la universidad, hoy han querido concebir el psicoanálisis en términos de iglesia o realeza, de secta o corporación.

Pretendemos que Docta sea un espacio abierto al pensamiento plural, libre en la medida de lo posible de artículos de fe y fidelidades ciegas que oscurezcan nuestra posibilidad de pensar.

Tanto como nos nutrimos en la corrientes fundamentales del pensamiento analítico, propiciaremos que esta publicación colabore en el desarrollo y la difusión de ideas novedosas y críticas arraigadas en lo local, ajenas a la repetición de lo generado en las metrópolis habitualmente productoras de conocimiento.

Trabajaremos para que este espacio sea fértil para la puesta en juego de las diferencias, en un debate en que los autores den cuenta de las razones que sostienen su práctica. Ello exigirá tanto respeto entre las personas como fervor en las discusiones de las ideas.

Respetaremos más la autoridad de los principios que los principios de autoridad, incompatibles con las consecuencias del descubrimiento del inconsciente.

Siendo un vehículo y un incentivo a la expresión de las ideas de los integrantes de la APC, Docta estará abierta a pensadores originales o contribuciones críticas más allá de las fronteras institucionales, siempre y cuando aporten a la discusión y a la política editorial desde el respeto y la creatividad.

Rescataremos el pionero espíritu freudiano de considerar el psicoanálisis como una disciplina del campo de la cultura, en constante intercambio con artes o ciencias que no hacen más que enriquecer la práctica clínica en la que nos empeñamos cotidianamente.

Pensamos que, en un momento histórico en que los agoreros vaticinan la muerte del psicoanálisis en cada oportunidad que se les presenta, embarcarnos en una nueva empresa editorial representa una apuesta por el futuro de nuestra disciplina, confiando en que compartiremos con el lector –desde esta Córdoba que hoy nuevamente se redime- la máxima que Freud recogiera de los marinos de la liga hanseática: navegar es necesario, vivir no lo es.

El Comité Editor

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